Años atrás, el gran Samuel Fuller dijo que cuando se escribía un guión, se debía tener una gran erección al escribir la primera escena. Que sólo así sabías que estaba bien y que la película podía de verdad, empezar.
Dejando de lado lo gráfico de Fuller, aunque no por ello menos cierto, el realizador japonés Sono Sion debe haber leído la entrevista a Fuller o entiende el cine de manera similar. Esa es la única explicación que se tiene para iniciar un film como El Círculo de los Suicidas de la manera en que Sion lo hace.
Es una tarde como cualquiera en una estación del metro en una ciudad japonesa. La gente tranquilamente espera la llegada del próximo tren que los llevará a destino, luego de un día de trabajo. El lugar se empieza a llenar de estudiantes de un colegio cercano. Todas mujeresjóvenes que conversan, mascan chicles, se ríen de lo ocurrido durante el día y hablan del chico que les gusta. El tren se acerca. Sin existir un aviso o algo que haga notar algo extraño, todas las estudiantes, 54 para los que les gusta llevar estadísticas, se toman de la mano y arman una larga fila justo al borde del andén. Comienza la cuenta al unísono cuando el tren está muy cerca. Uno, Dos, Tres. Todas las escolares saltan a la vía en el momento en el que el tren hace su ingreso a la estación. Todas caen a una muerte segura. La sangre sale como un río. Los miembros cercenados vuelan por los aires y pegan en las ventanillas. La sangre de las infantas salpica a los distraídos usuarios del metro a la vez que cubren toda la señalética existente en el lugar. Una muerte masiva. Un suicidio colectivo.
Bong Joon Ho se hizo famoso mundialmente por su film de terror ecológico The Host. Antes había dirigido Memories of a Murder y recientemente uno de los cortos que conforman la no tan buena Tokio!Madeo (Mother o Madre) es la historia de la búsqueda desesperada de una madre por el asesino que logró culpar a su hijo de un crimen que no cometió. Lo que suena bastante básico, al parecer el bueno de Bong Joon-ho le da un vuelco interesante y demencial. El trailer pinta bien y si tenemos suerte lo veremos en dvd en nuestro país.
The Men Who Stare at Goats está basada en el libro homónimo de Jon Ronson. ¿Les dice algo esto? Supongo que nada. Antes de más datos, cuento que el film es una comedia protagonizada por George Clooney, Ewan McGregor, Jeff Bridges y Kevin Spacey. Va de la investigación realizada por Ronson (McGregor) cuando descubre a un nuevo cuerpo de elite de los militares estadounidenses que se basan en una serie de técnicas New Age para lograr la victoria en la batalla. Léase la creencia de poder traspasar paredes, telekinesis, adivinar el futuro, etc. Lo peor es que está basado en un caso real. Abajo el trailer y después del salto más info.
Con la velocidad de un rayo el director danés Nicolas Winding Refn entró en escena el año 2003 con su primera película Pusher, la que pasaría a ser un éxito de taquilla en Europa. Luego vendrían dos partes más de la historia, cada una protagonizada por personajes distintos, pero siempre centradas en el bajo mundo del hampa de Dinamarca.
Pasó el tiempo y Winding Refn se sintió interesado por la historia del gran Charles Bronson. Pero no el actor de cine. El otro Charles Bronson, uno que es conocido en Inglaterra por ser el más violento prisionero de la historia. Charles Bronson, quien ha vivido en solitario 30 de los últimos 34 años que ha pasado en prisión. Y sin haber asesinado aun a nadie. Bronson, el artista.
Ondi Timoner se hizo famoso por su documental DIG!, del 2004. Ahora vuelve con We Live In Public, que retrata la vida de un visionario que vio en la internet una forma única de llevar las cosas. Josh Harris fue un pionero en los usos de la internet y fundó el primer canal de televisión en la red. No contento con esto, metió a 100 personas en una casa por 30 días y los transmitió en vivo durante el cambio de milenio. Lo que habrá sido aquello.
Poster abajo y aquí el sitio oficial.
Se acabó el Sanfic. La fiesta del cine en Santiago se fue con su quinta edición. Ahora, aceptemos que nunca hay ambiente de fiesta ni de festival, tanto en la ciudad como en los complejos donde se realiza, pero nada que hacer con eso.
La lista de ganadores abajo.
Mejor Película Internacional The exploding girl de Bradley Rust Gray Mejor DirectorCiro Guerra por Los viajes del viento Mejor Película LatinoamericanaTodos mienten de Matías Piñeiro Mejor Película Chilena Paseo, de Sergio Castro San-Martín Mejores Directores porNosotros los chilenos Cristóbal Cohen y Marcelo Hermosilla
Work in progress Perro muerto de Camilo Becerra.
Eso. No vi ni una de las premiadas. Tuve un ojo único para ver pelis.
En Microsiervos he dado con este video comparativo con 3 tipos de cámara. Red One, Canon 5D Mk II y Panasonic Lumix GH1.
Un corto montado con los tres tipos de cámara y donde se pueden comparar las respuestas de cada una en distintos tipos de luz.
Cada modelo está indicado en pantalla. Interesante experimento, en especial ahora que lo digital está, como nunca, en el cine.
Próxima semana se estrena en estados unidos la última película de Ang Lee, el mismo director detrás de Secreto en la Montaña y la estupenda La Tormenta de Hielo. Taking Woodstockes la historia de un tipo común y corriente que, trabajando en el motel de sus padres y por problemas económicos, pone en marcha lo que será el mayor concierto de la historia, Woodstock.
Abajo el trailer.
Luego de ver la peruana Diosesy la Boliviana-Chileno-Estadounidense Perfidia sólo se puede querer llegar a casa, revisar los dvds que se tengan guardados y ver una buena película. Una película de verdad.
Dioses es el segundo largometraje de Josué Méndezquien hiciera la muy superior Días de Santiago – de la cual hablé hace tiempo atrás. En ésta se retrataba las dificultades de un grupo de ex combatientes de la guerrilla, quienes volvían a la ciudad en busca de oportunidades. En Dioses el camino que toma es radicalmente distinto. Cuando en aquella se buscaba destapar la problemática de una clase social baja y de una sociedad que no quería ofrecer oportunidades, en ésta se busca destapar los excesos y lo vacío de las vidas de los más adinerados de Lima. Quizás las intenciones no eran malas, pero el resultado resulta fatal.
Ramin Bahrani tiene un interés especial por los inmigrantes. Tanto en la espectacular Man Push Cart, como en Chop Shop, sus protagonistas son seres que viven en una ciudad que no les pertenece, en un país que no es el de ellos. En su nuevo largometraje, Goodbye, Solo, existe un inmigrante, pero este hombre, un senegalés que trabaja de chofer de un taxi, es un inmigrante adaptado, que vive y trabaja en Estados Unidos y que ya dejó atrás su período de conocimiento. Pareciera que Bahrani ha ido evolucionando con sus personajes en todas sus películas. En Man Push Cart, un paquistaní trata desesperadamente de encontrar un lugar, una paz externa e interna en su vida, en una ciudad que no conoce del todo y que parece que no quiere dejarlo entrar. En Chop Shop, los dos latinos están mucho más adaptados en su vida. Con muchos problemas y equivocaciones, propias de la edad y de la falta de educación, ambos transitan con pies mucho más firmes en sus vidas y el lugar que les pertenece en este nuevo país está mucho más claro.
Solo, es un africano que ya lleva tiempo en su nueva ciudad de Carolina del Norte. En ella vive con su mujer, una dominante mexicana que espera su hijo, y su hijastra, una pequeña vivaz y mucho más abierta que su madre con quien tiene una relación franca y sincera. Solo está adaptado, vive y transita en su ciudad como uno más. Tiene sueños y proyecciones propias de un hombre que entiende el funcionamiento de la sociedad que lo rodea. De hecho, quiere cambiar su trabajo y ascender – muy buen término – trabajando como auxiliar de vuelo. Está aburrido de su vida de taxista y sabe que tiene posibilidades y aptitudes. ¿Por qué no intentarlo? Después de todo, el mundo en el que vive le ofrece esa posibilidad.